Terence McKenna y la revolución psicodélica
Una
vez, preguntado sobre su propio papel en la historia, McKenna contestó:
“Si estoy en lo cierto, soy Newton... si no, estoy loco”.
Terence
McKenna es un filósofo trascendentalista y sin duda uno de los mayores
promotores de la cultura psicodélica en los años 90. De hecho en una
ocasión, el propio Tim Leary le pasó la antorcha reconociendo que él
era el verdadero Leary. Lo que Leary hizo con el LSD en los 60 y los
70, McKenna lo replicó con “el hongo”, que no es otro que la Stropharia
Cubensis portadora de la psilocibina, la sangre de los dioses
(teonanacatl), además de desarrollar una teoría escatológica y un plan
eco-psicodélico de escape de nuestro terrible futuro.
“El
hongo” llegó a nuestro planeta hace aproximadamente 40 millones de
años. No hay rastro fósil anterior a esa fecha. La ciencia ortodoxa
dice que esto es debido a la poca resistencia del hongo, sin embargo,
existen fósiles de gusanos y otros invertebrados marinos datados cerca
de los mil millones de años. McKenna introduce la hipótesis de que
viniera del espacio. Por un lado, esto es lo que la propia seta le
explicó en el curso de una de sus “dosis heroicas” de 5 gr en completa
oscuridad y silencio, pero por otro lado resulta que las esporas de
setas son capaces de sobrevivir en el espacio exterior casi eternamente
y necesitan poco más que una atmósfera para propagarse (algo con lo que
cuentan muchos planetas descubiertos). Se trata de una estrategia
biológica que puede tomar millones de años, pero es el mismo principio
mediante el cual las plantas migran a un desierto a través del océano.
Así, se trata de una hipótesis no inmediatamente falseable, por lo que
Karl Popper permitiría su pervivencia en el sistema como “ciencia”.
Además, esto explicaría el carácter extremadamente “extraterrestre” de
las visiones que este enteógeno produce.
Hace unos 15.000 años,
una glaciación hizo desaparecer las selvas del norte de África y el
hombre tuvo que variar su dieta alimenticia para adaptarse a la vida en
la sabana. Allí, en las grandes llanuras africanas, siguiendo la pista
del ganado, terminó descubriendo la seta (que gusta de crecer
precisamente en los excrementos). Los efectos del consumo de hongos
psilocíbicos se demostraron evolutivamente superiores en tres ámbitos:
en primer lugar, pequeñas dosis amplifican los sentidos y la
coordinación, por lo que esto se utilizaría para la caza. En segundo
lugar, dosis más altas actúan como un catalizador lingüístico
imaginativo-creativo, lo que llevó a la invención del lenguaje, el
arte, la música… y al mismo tiempo eliminan las barreras del ego, lo
que llevó a un sentimiento de comunidad más elevado; además, el
potencial sexual llevaría a la celebración de orgías. La estructura de dominación
masculina se rompió también en parte porque en una sociedad orgiástica,
los hijos no son de nadie, sino “del grupo”, mientras que la monogamia
está pensada para que el padre identifique lo que es suyo: mi hijo, mi
mujer, mis armas, mis herramientas de trabajo...
McKenna postulaba la posible
existencia de una sociedad orgiástica, impregnada de los valores de
comunidad, creatividad, altruismo y no violencia viviendo en armonía
con la naturaleza y rindiendo culto a la “Diosa” fuera de las
estructuras del tiempo, antes de la historia, antes de la esclavitud,
antes de la propiedad, los ejércitos permanentes, la dominación… antes
de Eurovisión y de los informativos de Telemadrid. Este lugar era el
Edén. Las mitologías religiosas nos hablan siempre de este lugar, que
podría haber sido en realidad un “estado de conciencia”.
Hace
unos 12,000 años, sin embargo, los cambios climáticos de la época
hicieron que se secara la sabana, eliminándose así los hongos de la
dieta humana, dando como resultado un conjunto de cambios en nuestra
especie que nos devolvieron a las brutales estructuras sociales
pre-hongo, las cuales habían sido modificadas y/o reprimidas con el uso
de la psilocibina, solo que ahora volvíamos con el lenguaje y otros
conocimientos en la construcción de herramientas, adquiridos de esta.
De modo que el hombre cayó directamente del Edén a la guerra de Irak,
Salsa Rosa y el Reggaeton, los tres enemigos del ser humano según
McKenna: Hegemonía, Monogamia y Monotonía.
La consecuencia, el culto al Ego, nos la explica mejor el propio McKenna en una conferencia en el Camden Center:
“Todos
los primates tienen las llamadas "jerarquías de domino masculino". Esto
significa que, el mono de colmillos más largos, el más hijo de puta de
la tribu, es el que toma control de los recursos del grupo, las
hembras, los machos más débiles, y es quien dirige el show, y, esto, es
de hecho lo que sucede hoy en día. (…). Realmente creo que la razón por
la que poseemos el lenguaje, y nociones como comunidad, altruísmo,
lealtad, hermandad y esperanza —nociones que reconocemos como humanas y
que nos ennoblecen— es porque durante un período de aproximadamente
unos cien años, nos automedicamos con estas plantas y suprimimos la
venenosa presencia de ese tumor calcáreo llamado Ego. El ego es la
estructura psicológica que nos lleva de cabeza al infierno. Los
problemas que acosan al mundo moderno y que continúan sin resolverse
pueden achacarse al ego, a nuestra incapacidad de conectar
emocionalmente con las consecuencias de lo que nos hacemos a nosotros
mismos, los unos a los otros, al mundo. Nuestros periódicos se llenan
de datos sobre los agujeros de ozono, de vida plactónica en peligro de
extinción, de vertidos tóxicos acumulándose, etcétera —en verdad, ya os
sabéis toda la retahíla. Pero, pienso, la raíz del problema está en el
ego. Y creo que tenemos este problema porque hemos caído en un estilo
histórico que suprime, niega e ignora el poderoso potencial de las
plantas psicodélicas para transformar personalidades, borrar límites, y
fundir a la gente en un único organismo pensante. De esto es de lo que
trataba el tribalismo nómada del pasado”.
Lo que nos lleva al
mundo en el que actualmente vivimos, un mundo en el que la dominación
masculina sobre la madre tierra ha llegado a niveles tan extremos que
nos hallamos al borde de una catástrofe planetaria. McKenna dice que
“la presente crisis mundial es mucho más profunda que cualquier otra
crisis previa; de ahí que nuestras soluciones deban ser igualmente
drásticas (…) Necesitamos un cambio perceptual a la hora de encontrar
nuestro camino en este mundo. Cuando el mundo medieval cambió su punto
de vista, la secularizada sociedad Europea buscó su salvación en la
revitalización de las aproximaciones de la Grecia Clásica y Romana a
las leyes, la filosofía, la estética, la planificación ciudadana y la
agricultura. Nuestro dilema nos transportará bastante más atrás en el
tiempo en búsqueda de nuevos modelos y respuestas: nos llevará 15.000
años atrás, a la sabana africana regida por el culto al hongo”.
El
proceso empieza por dejar que la naturaleza se legitime a sí misma.
Todas las plantas debieran ser declaradas legales, y por ende, todos
los animales. La noción de plantas y animales ilegales es detestable y
ridícula.
Continuando en sus palabras, “la solución al malestar
moderno, incluyendo las dependencias químicas y las psicosis y neurosis
reprimidas, es la exposición directa a las auténticas dimensiones de
riesgo que representa la experiencia directa con plantas psicodélicas.
La posición pro-psicodélica es claramente anti-droga. Las
drogodependencias son el resultado de un comportamiento obsesivo
habitualmente no examinado; estas son, precisamente, las tendencias que
mitigan las plantas psicodélicas. Las plantas alucinógenas disuelven
hábitos y apuntan hacia un punto de vista más amplio, menos egocéntrico
y más cimentado que el individual. Lo que yo llamo el Revival Arcáico
es el proceso de volver a despertar la conciencia y la actitud
tradicional hacia la naturaleza, incluyendo las plantas y nuestras
relaciones hacia ellas. El Revival Arcáico habla de la eventual ruptura
del patrón de dominación masculina jerárquicamente basada en la
organización animal. Cuanto más cercano se halle el grupo humano a la
gnosis del mundo vegetal —la colectividad Gaiana de la vida orgánica—,
más cerca se verán del arquetipo de la Diosa y de ahí a un estilo de
organización social basada en el compañerismo”.
Sin entrar en
más detalles de su propuesta, que está técnicamente muy desarrollada y
que en algunos aspectos se está empezando a seguir (desarrollo de la
energía fotovoltaica y de la energía procedente del hidrógeno, entre
otras cosas), cabe indicar la necesidad de modificar el modelo
económico capitalista, que presupone recursos ilimitados para el
crecimiento, por otro más realista, cuestión que trataremos en otro
post. McKenna resalta que “nuestra elección en cuanto a cultura
planetaria es simplemente una: hazte verde o muere”.
McKenna
concibe la experiencia psicodélica como salir al océano a pescar ideas
en una barquita. Una vez sumergido en ese mundo de creatividad
inimaginable, uno debe recordar que representa a la especie humana, y
que lo mejor que puede hacer es traer ideas que ayuden a salvarlo,
porque “nuestro mundo está muriendo debido a la falta de buenas ideas”.
McKenna
trajo su propia “idea psicodélica” de ese mundo: la idea de que el
tiempo no es siempre igual (una de las asunciones arbitrarias del viejo
paradigma). Así, basándose en el I Ching y en un fractal que elaboró
junto a su hermano en los años 70, llegó a la conclusión de que el
tiempo fluctúa conforme a un factor: la “novedad”. La novedad es lo que
distingue unos tiempos de otros, porque tras el pretendido Big Bang
solo había una masa uniforme de electrones, lo más simple que se pueda
imaginar, y a partir de allí la naturaleza comenzó a actuar como lo que
es: una máquina de conservación de hábitos y generación de novedad; así
que el tiempo no es solo “tiempo”, sino que tiene una “cualidad”: las
olas de innovación creativa o conservación de hábitos, que por alguna
razón van sucediéndose cada vez más rápido como una espiral conforme
avanza hacia su centro. Esa es la razón de que actualmente los tiempos
vayan tan rápido, cosa que todos percibimos, porque cada vez hay más
novedad.
Conforme a su sistema, llegamos a un punto 0 a finales
de 2012, y el propio McKenna se extrañó bastante al comprobar, cuando
las traducciones estuvieron disponibles unos años más tarde, que esa es
precisamente la fecha en la que termina el calendario maya. McKenna
dice que en 2012 parece haber un objeto trascendental que actúa como un
atractor caótico sobre la historia, de forma que vamos bamboleándonos
hacia él a través de su sombra, a la que es posible acceder a través de
enteógenos. Él postula que ese año es el fin de la historia, lo que no
equivale a decir el “fin del mundo”, y que lo que se producirá es un
cambio profundo en nuestra conciencia, un “nacimiento”. En sus
palabras, aquí descontextualizadas:
“Creo que, como especie,
estamos experimentando la sensación de estar en la parte más estrecha
del canal del parto. Los infinitos océanos amnióticos de paz y
tranquilidad, en los cuales podíamos violar, sabotear, quemar o
explorar el contenido de nuestro corazón porque la tierra se nos
antojaba infinita y extensa, se han ido para siempre. Ahora, tenemos el
mismo sentimiento del feto que empieza a descender por el canal de
nacimiento —no podemos respirar, no hay oxígeno, ni alimento... las
paredes nos oprimen”.
“La búsqueda
intelectual y la búsqueda espiritual, convergen cuando se concede un
valor real a lo sentido, tanto en la experiencia diaria como en la
psicodélica, y se admite que ésto es la materia primaria de lo que está
construida la realidad”.
“Éstas son las noticias más
importantes. Si mañana aterrizaran platillos volantes en los jardines
del palacio de Buckingham, esto seguiría siendo menos interesante que
tu próximo viaje de DMT, porque el viaje de DMT te sucede a ti. Las
otras noticias son las que transmiten la prensa, los medios de
comunicación. Y es así como la mayoría de nosotros pensamos que nos
llegaran las noticias de los cambios. Y no creo que sea así. Esas
noticias no vendrán de la tele. Entrarán por la punta de tus pies,
subirán por tus ingles, hacia tu corazón y directamente hacia tu
cerebro. De ahí es de donde viene el verdadero desarrollo, y hasta que
empecemos a decondicionarnos de las imágenes emitidas por la cultura
dominante, seremos siempre sus criaturas, mantenidas en un estado de
engaño infantil”.
“Estamos condicionados a someternos a
poderosas figuras masculinas, a valorar más el mundo exterior que el
interior, a perseguir el dinero, todas estas cosas, ya sabéis. Si yo no
hubiera tomado psicodélicos, pensaría que la cultura es la verdad. Y no
lo es. La cultura son los desechos de otra gente, los detritus de miles
de años de errores; eso es lo que pienso que es la cultura”.
“Los
mejores, los más brillantes, desertaron de la estructura del poder
porque ésta era esencialmente un mercante de plutonio, paranoia, muerte
masiva y propaganda. Sí, los valores de Occidente son insoportables.
Los valores de la civilización occidental sostienen el planeta en la
forma que un loco sostiene una escopeta en un templo. Por ejemplo, coge
algo como el mercado libre —así llamado de forma políticamente
correcta. El mercado libre significa el derecho a manufacturar y
comercializar cacharros en cualquier lugar del mundo, quiero decir, que
nadie podrá decir que no. No queremos el mercado libre; lo que queremos
es que el comercio sea lo más difícil posible, y cuanto más
tecnológicamente sofisticado sea un cacharro, debemos hacer más
dificultosa su distribución, porque lo que debemos hacer —y no soy un
ludita, ni un tecnófobo,
sino un anti-materialista— es desmaterializar los accesorios de la
cultura. Soy capaz de imaginar un mundo en donde la humanidad vive
idílicamente en un naturalismo pastoral, desnudos, con cuerpos
perfeccionados sin edad; una forma de vida semejante a los aborígenes
del paleolítico alto; pero cuando te transportas a los cuerpos de estos
seres, y estos cierran sus ojos, lo que ven son menús generados por un
objeto que está en el interior de sus párpados, no más grande que una
lente de contacto, y este objeto es de hecho una puerta de acceso hacia
una cultura virtual, global, que es electrónicamente instantánea,
multinivelada, multisensorial, tranformativa, ya sabes, una completa
base de datos que puedes consultar con un solo golpe de vista. Esta es
una meta tecnológica razonable. Si nos hubiésemos preocupado por ella
tanto como nos preocupamos por las bombas atómicas o las enfermedades
epidémicas, ya la tendríamos. Hemos ejecutado los sueños equivocados,
los de paranoia, destrucción, los psicóticos y los de dominación, y lo
que necesitamos son sueños que celebren la consciencia, la diferencia,
la variedad; las filosofías y los puntos de vista de los últimos mil
años te dejan con un potaje de ideas sin sentido, sin una explicación.
Estamos completamente alienados, tan alienados de nosotros mismos que,
cuando encontramos nuestras almas en el hiperespacio las confundimos
con OVNIS. Esta es una alienación seria, amigos; pienso que debemos
volver al reino interior, y hacer de él nuestro hogar”.
“Deberíamos
vivir la vida bajo el dominio del gran "quién sabe", porque los cuentos
que nos han contado son cuentos de hadas. La ciencia es un cuento de
hadas, la economía es un cuento de hadas, la teoría política es un
cuento de hadas, ya que nadie tiene ni idea de hacia donde se dirigen.
No estamos al mando de la situación ni mucho menos. Esto, en cierta
forma, es alentador, porque significa, en palabras del adusto filósofo
Ripo Yang, que “preocuparse es ridículo”.
“La gente suele
quejarse de que ya no queda aventura en el mundo, que carece de
desafíos. Y yo os digo que “cinco gramos en la silenciosa oscuridad de
vuestra casa un domingo por la tarde, y sentiréis cómo Magallanes
debería tomarse un descanso”.
“La vida representa una enorme e
improbable oportunidad que debe ser usada para algo, y este algo es ir
a los límites y explorar”.
De todas formas McKenna no
debe ser leído sino escuchado. La experiencia merece mucho la pena, es
un orador absolutamente excepcional y adictivo. Se pueden encontrar
horas y horas en el eMule. Por ejemplo, los dos siguientes audiolibros
conferenciados:
- Original Tree of Knowledge.
- History Ends in green.
Pero también tiene libros que recomiendo aunque no he leído:
- The Invisible Landscape.
- Food of the Gods: A Radical History of Plants, Drugs, and Human Evolution.